Reflexión

Atenea, siempre provista de su armadura,
diosa de la guerra y de la sabiduría,
señora de la polis y consejera
se presenta ante los hombres como un sueño
vigila en la noche, como el ser alado que la acompaña
sin embargo, esta estela nos recuerda,
que los dioses no son ajenos al destino de los seres vivientes
que también se afligen, porque son parte de su historia.
A pesar de su rostro apolíneo,
su imperturbabilidad serena,
necesita descansar tras la batalla
y sentir el aire brillante del paso del tiempo,
como una luz eterna o un nuevo horizonte.