Cuando el rostro se hace palabra
El hombre posee un alma tejida de nostalgias que camina con un bello rostro vuelto siempre hacia atrás. Siempre me ha preguntado qué es la verdad y qué significa la metáfora. Cuando mi ser se manifiesta es como si caminara con una luz y me hiciera libre. Pero, mientras esa luz no encuentra nada, es como si proyectara sus rayos en algo irreal.
El que no puede amar es aquel que cree que no existe una realidad ante él.Esa realidad debe ser entendida como una posibilidad realizada que en cuanto se piensa se convierte en creadora de nuevos mundos. Para encontrar nuestra propia verdad el ser se lanza imperiosamente en busca de un "tú" donde plenificarse. El corazón tiene unas razones que la propia razón desconoce. Si se opta por un individualismo excluyente encontraremos una soledad egoísta que encerrará al ser en su limitada finitud.
Hay reconocimientos involuntarios donde descubrimos nuestro yo profundo, nuestra responsabilidad ante por quien nosotros somos y lo que sentimos. Es mi mirada la que busca hacerse visible. Bien es cierto, que todo deseo implica compromiso y la elección entre expresarlo u ocultarlo es una elección existencial que puede poner en peligro al yo.
Si inscribimos nuestro nombre en un círculo dejemos que por lo menos alguien entre en él antes de que se cierre con el trazo de la pluma, sabiendo que cualquier fracaso nos conduce a la experiencia de la gratuidad. Cuando todo nos es adverso siempre podremos descansar, mirar a lo alto y contemplar el misterio, esperando incluso, cuando no hay esperanza.
¿Qué percibo cuando el otro me habla?. Me fijo en la maravillosa revelación de su intimidad, aunque no haya hablado expresamente de sí mismo, mientras su humanidad se llena de notas que captan las formas. Esto es lo que permite que no puedas olvidar el rostro de aquel que te observa. Todos sabemos que lo impensable ha sido pensado y puesto en práctica.
La apariencia del ser, carece de importancia. Verdad, metáfora y ser, son como ecos que duermen en el alma mientras alguien canta al compás del viento que sólo hay un corazón para perder y que con él se llegará hasta el cielo.Cansados de ver una tierra que no cambia, habrá que abrir el manantial de la sonrisa y coger entre nuestras manos el agua transparente de la noche en calma para sentir el despertar sin espadas o espinas, creyendo que de dos modos puede ser la vida y que cualquier sueño debe ser compartido. Ahora es imposible aplacar al fantasma una vez evocado.