La odisea de las palabras

Siempre pensé que las palabras pueden tener muchos significados, admitir diversas interpretaciones, según su contexto o incluso pueden buscarse unas a otras para formar un enunciado. Pero a veces, estas divagan perdidas en la memoria, esperando ser regaladas a otros hombres. Son esas las palabras que muchas veces no logramos exteriorizar o no supimos decir en su momento. Estas hay que verlas bajo una mirada diferente y para poder compartirlas debemos entrar dentro de nuestra gran galería de espejos, que es nuestro corazón y engrandecer nuestro espíritu con la forma más sutil del placer: la poesía. La poesía, para mí, es la gran dama olvidada que se está desdibujando al evocarla, que se desvanece, irremediablemente herida y se rompe como un cristal.

Decía Neruda, uno de mis poetas predilectos, que: "Para saber y contar y contar para saber...tengo que empezar así esta historia de aguas, lantas, bosques, pájaros, pueblos, porque eso es la poesía, por lo menos mi poesía".

En cada esquina de la tierra hay conocimiento y este puede tomar distintas texturas y formas, bien, a través de las líneas de un papel escrito o puede proyectarse en un misterioso silencio...pero siempre buscando más allá de nosotros mismos. Si paseamos por las calles, nos encontraremos con la sombra de la soledad que se transforma en viento y mece a los árboles. Escuchémosla con atención. ¿Por qué no recorrer el mundo con nuestra mirada?¿Cómo podemos explicar las sensaciones con las palabras?.La respuesta está en nuestro interior.

La única forma de acercarse a la esencia del hombre, es la poesía. Son muchos los hombres y mujeres que han cantado al amor, a la amistad o a la naturaleza y buscan ser revividos a través de su lectura. Ellos han visto lo que muchos seres humanos no hemos sido capaces de percibir. Somos ajenos a otras realidades que no sean las propias y ese egoísmo es la muestra distraída de lo que somos. Entre nuestros dedos se deslizan las voces sordas de una multitud sin rostro.

Nada hay más hermoso que sostener un libro entre nuestras manos, hojearlo y sentir su aroma, es como el agua para beber, es palabra de vida. Puede que el mundo cambie, pero lo que nunca debe cambiar es todo cuanto hemos aprendido en la vida, porque esto se refleja en la eternidad.

 

 

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

Albergado en:blogdiario.com Un servicio de HispaVista Contador gratis contadorplus.com