Volaverunt
Te ví. Eras hijo de la niebla
cuya faz evocaba
al de un vaivoda de Valaquia
y tu verbo el de un vate
que desvela
su dramatis personae
en el venusto veredicto
que gira
en el vórtice del viento.
Te ví. Eras el verso
que vence con su victoria...
una vez otros desenvainaron
para rasgarte el alma,
ahora tu venganza convence
y mi alma
vuela en torno a tu valenza,
vaga entre las aguas
viajando hacia tus ojos vitrales
que vuelan como palomas.
Buscas un árbol
azotea para ver el mundo
el baile de un derviche
para que el tiempo
no se detenga ante el espejo
de una visión.
Mi espíritu viaja contigo
aunque sólo seas un ser
que pueda existir
o jamás haya existido.
Guante negro
que salvó unos ideales
de identidades veladas
sucesos encadenados
como fichas de dominó
que se disuelven y desvanecen
en un suave soplo.
Vuelve a mí
deja que el tiempo recuerde
me has legado tu sueño
y robaste el mío.
Imposible el olvido.
Si alguna vez exististe
espérame en la galería de las sombras
mientras tanto,
toma mi mano: ficción, imaginación
o engaño.
No sé cuál es el nombre
que enmascara ante mí
una verdad