Poemas para un tiempo prohibido

I

Quisera habitar en los gritos del silencio

pero mi voz no se oye y el grito no traspasa mis labios

se ahoga y enmudece.

La cometa de chispeantes ojos

cuando la sueltas, se aleja o pierde su vida -pensé.

Me pides que detenga el tiempo

que evite tu dolor

que no borre tus recuerdos

que los impulsos eléctricos que guian mi pluma

no sean como una lanza en el costado

mientras el cielo está en movimiento

y mi cuerpo se mueve sin ser movido.

La sonrisa brilla en cuarto menguante

como un gato en el país de las maravillas.

Las piedras exudan agua

observo mi mano y veo a través de ella

los surcos que ha dejado la vida

torpe selva de animales heridos.

Tras la batalla, sembré la tierra con sal

y deje las naves ardiendo en este diario de fábula

y estabas allí, simplemente, mi desconocido.

Parece que me esperabas desde la eternidad y que llegabas

desde el otro lado del mundo para que te diera vida.

Duele adentro lo que aún se desconoce

porque junto al amor comienza el infinito.

¿Tiene sentido esta larga lucha para quedarnos solos

o el sentido final es precisamente la soledad?

Entre los huesos y los libros

descansa mi alma barca

cubierta con su viejo gabán

que habita en un cielo extraño de dimensiones internas.

 

 

II

Las estatuas nos observan

con sus ojos vacíos

como agujeros negros

sus cuerpos

son como un lienzo

donde el tiempo ha posado

el pincel sonoro de Vivaldi.

Si fueses como ellas

a tu figura le podría alas

hablaría con el dios ciego

hijo del Caos y de la Noche

para que Atropos  alejara de tí

el hilo fatal.

Detrás de tí

el azul líquido

se confundiría con la línea del azul celeste.

Pondría en un altar

una gran ofrenda de sueños

con el que Oriente llamaría a Occidente

desde las cumbres nevadas de especias molidas

hasta las onduladas formas con olor a salitre.

Las lágrimas de los dioses

iluminarían los campos de té

con una nube de leche y miel

para que con un soplo

volvieras a la vida

y tú y yo pudiéramos decir nunca más solos.

  

III

Tu conquista se sembró

con pólvora y magnolias

mientras dios sentado en su sillón azul contemplaba la escena

como en un códice calixtino

encontraste la verdad que buscabas

recursos de una elipsis y otras sombras.

La extracción de la piedra de la locura

te hizo sentir como un Marat asesinado.

El fuego blanco ardía

en el calendario perpetuo

de la impaciencia del quiero y no puedo.

Isla, cofre mítico

el son de mar te hizo extraño en el paraíso.

Que lejos han quedado

los males de cabeza,

el capitán lobo negro y los venenos de Zardigot.

Aposentado en la ciudad de los césares

al pié de cada hora

el sol en la cresta del gallo

es como un tiovivo que gira

alrededor de sí.

¿Es esa tu felicidad?

Fausto en continua metamorfosis,

paseata alrededor de la muerte o las palabras del exilio. Ruído, relatos de guerra.

En el mismo lugar a la misma hora de siempre.

 

Notas: Homenaje a: Casares, Xosé Mª Cáccamo, Méndez Ferrín, Alejandra Pizarnik  pasando por autores como Terenci Moix, Manuel Vicent...

Prosa y verso se unen, asistiendo al nacimiento de una nueva poesía.

 

© Arantxa Serantes. Todos los textos aquí difundidos están protegidos mediante el registro de propiedad intelectual.

 

 http://arantxaserantes.blogdiario.com/img/IBSN.jpg

 

Comentarios

esta masomenos


Añadir un Comentario:



Inserta aquí el código de verificación que ves en la imagen.

Albergado en:blogdiario.com Un servicio de HispaVista Contador gratis contadorplus.com